Los pescados en general son alimentos con alto contenido en proteínas de alto valor biológico.
La diferencia entre un pescado azul y uno blanco, recae en el contenido en grasa de cada uno de ellos. Hay un truqui para diferenciarlos, y es la forma de la cola. Cuando la cola es en forma de flecha estamos ante pescados grasos y una cola más recta indica que son pescados bajos en grasa. En la imagen que hay a continuación puedes verlo con claridad. La grasa del pescado, los famosos ácidos grasos omega 3, son un nutriente importante en para nuestra salud. Por un lado este tipo de grasa es beneficiosa por su efecto sobre los valores de colesterol HDL (colesterol bueno), y su efecto preventivo sobre las enfermedades cardiovasculares y por otro tiene efecto antiinflamatorio. Los omega 3 sólo se pueden adquirir mediante alimentos como las nueces, el pescado azul, la chía y el lino. Dado que las semillas y los frutos secos no suelen ser productos de consumo habitual y que además se consumen en pequeñas cantidades, el pescado queda como fuente prioritaria y esencial para aportar grasa saludable.
Blancos (su contenido graso máximo es del 2%): pescadilla, merluza, lenguado…
Semigrasos (contenido graso entre el 2 y el 5 %.): dorada, rodaballo…
Azules (su contenido graso supera el 6% y puede alcanzar hasta el 15%): boquerón, caballa, jurel, pez espada, salmón, atún, sardina…


Dentro de los pescados azules, hay cierta controversia, pues sabemos que aquellos pescados azules de gran tamaño, como el emperador o el atún, contienen grandes cantidades de mercurio y están contraindicados en ciertos grupos de población como menores de 10 años y mujeres embarazadas. A continuación se expone una infografía de la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria) al respecto.

Para población general hay que desacatar la importancia de variar entre las diferentes especies de pescado azul, no siendo aquellos pescados ricos en mercurio, los habituales. Llegados a este punto, mucha gente me pregunta, que pasa con el atún de lata. Pues bien, en principio la medida también afecta al atún enlatado, aunque dependiendo de la especie de atún contenida en la conserva, las cantidades pueden variar. La EFSA (Federación Europea de Seguridad Alimentaria), se pronuncio hace años al respecto, considerando una cantidad segura de 1,3 metilmercurio/Kg. de peso/día para una persona adulta (aproximadamente, unas 6 latas de atún a la semana para un adulto de 70 Kg). Recordar que para niños/as y mujeres embarazadas, no se recomienda su consumo.
En conclusión, se recomienda incluir tanto pescado azul como blanco o semigrasos cada semana. Sabiendo que, es mejor limitar las especies altas en mercurio, pero asegurando la presencia de pescados azules, que tan importantes resultan por su contenido en grasa saludable.
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